Todos los atlas de los cielos contienen figuras y gráficos de hombres, mujeres, animales, monstruos y otros objetos, y cada uno incluye a un cierto grupo de estrellas.
Estas figuras y los grupos de estrellas que las componen son conocidos como Constelaciones y son configuraciones abstractas unidas por líneas imaginarias que no están definidas. Algunas de estas configuraciones fueron conocidas y usadas por nuestros antepasados durante miles de años, y aunque la creencia común es que los personajes y objetos de las Constelaciones fueron sacados de la mitología griega y romana, actualmente hay evidencia de que provienen de una cultura anterior.
Si examinamos los archivos de la antigüedad, encontramos que los astrónomos de China, Caldea y Egipto reconocieron esos mismos signos y les dieron nombres con igual significado, así como los ubicaron en el mismo orden. Esto nos sugiere, por lo tanto, que sus Zodíacos fueron transcripciones de una representación más antigua aún.
Al encontrar un acuerdo tan universal en las Constelaciones resulta evidente que las configuraciones estaban basadas en alguna religión bien desarrollada. Algunas veces, las estrellas se ubican en forma natural en las figuras, tal es el caso de Escorpio, cuyo corazón está marcado por la estrella roja Antares, y las estrellas dan el contorno de una cola levantada que parece estar lista para pinchar.
También, es fácil diferenciarlos cuernos de Tauro, el Toro, cuyo ojo derecho está marcado por una estrella brillante, llamada Aldebarán. Sin embargo, con frecuencia las estrellas sugieren otros esquemas, y esto nos informa que su creador deseó que se ajustaran a ciertas representaciones entre varias posibles.
Estos antiguos cuadros astrales son lo que llamamos el círculo del Zodíaco, que es una banda imaginaria que circunvala los cielos y a través de la cual gira nuestro sistema solar.
Este camino, a través de las estrellas, se llama eclíptica: si se la pudiese ver por debajo de la Estrella Polar, formaría un círculo completo y perfecto, concéntrico con el ecuador terrestre. Todas las estrellas y el sol giran en este círculo, y en este lugar nunca se levantan ni se ponen.
Para la persona situada al norte o al sur del ecuador, las estrellas se levantan y se ponen oblicuamente, pero para quién está en el ecuador estos cuerpos astrales se levantan y se ponen perpendicularmente.
Cada estrella permanece doce horas por encima del horizonte y doce horas poe debajo de él. Los puntos equinocciales son aquellos en donde los círculos de la eclíptica y el ecuador celeste se intersecan. El movimiento de estos puntos (que en estos momentos se producen de Aries a Piscis) da lugar a la expresión precesión de los equinoccios, es decir, el amplio ciclo del Sol.
E. Raymond Capt
Del libro: La gloria de las estrellas
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