Dos palabras que en principio suenan antagónicas. Se piensa que los homeópatas niegan a la cirugía y los cirujanos, descreen totalmente de la homeopatía. Eso pasa en medicina humana y también en veterinaria. En mi caso, que me formé desde que me recibí como cirujano y traumatólogo, y encontré a la homeopatía algunos años después (en mi pagina Web está la historia completa), llevo ese antagonismo dentro mío. Sin embargo puedo afirmar que la homeopatía me ayudó a ser mejor cirujano y la cirugía me dio herramientas para poder mejorar mi homeopatía.
Los buenos homeópatas no descartan a la cirugía. Hay problemas médicos que solamente se resuelven en el quirófano. Una herida, una obstrucción intestinal, una hemorragia, una fractura complicada, una hernia, una piómetra cerrada etc. tienen que operarse y hay otras que no siempre son quirúrgicas: una verruga banal, un linfoma, un tumor de sticker, algunas heridas, una osteomielitis, etc. Lo que ocurre es que hay muchas patologías en donde si van o no a cirugía, depende mucho de quien las trate, cuando en realidad deberían depender de cada paciente en particular. Y allí está el quid de la cuestión. La homeopatía me enseñó a tratar al individuo, al paciente que tengo delante mío, sabiendo que es único e irrepetible, y que si bien la experiencia en otros casos parecidos, es valorable, no sirve a la hora de decidir sobre ese caso. Las patologías más controvertidas, son los tumores. Y pongo de ejemplo los tumores de mama. En la facultad me enseñaron que hay que operarlos apenas los diagnosticamos y luego la experiencia y el conocimiento homeopático me hicieron cambiar. No siempre hay que tocarlos. Es que a los tumores hay que extirparlos de chiquitos, me decían, para evitar que se vayan a otros órganos, es decir, se multipliquen por el cuerpo. Pero resulta que muchas veces, luego de la cirugía es cuando estos se multiplican, porque es la propia cirugía la que provocó ese desenlace. La gente desde su desconocimiento técnico, pero con el valor del conocimiento popular, es la que dice: lo abrieron y se desparramó el cáncer por todos lados. ¿Para que lo tocaron? Y muchas veces tengo que decir que es así. Y otras veces no. ¿Y como saberlo previamente? La homeopatía tiene reglas que nos ayudan a analizar esos casos. Se llaman leyes de curación y evaluación de la supresión. La curación va en una dirección determinada y uno puede valorar si va en forma correcta o no. Y por otro lado, el cuerpo tiene formas de autocuración, tiene formas de aislar los tumores, de mantenerlos en equilibrio y eso hay que respetarlo, porque sino, no hay curación, hay supresión y eso es muy grave. Allí es donde la homeopatía tiene una gran superioridad sobre la clínica ortodoxa. Si un tumor va creciendo lentamente y está en equilibrio con el organismo, es duro, no está muy irrigado, no está infiltrado y el estado general y mental del animal, está bien, hay que dejarlo, porque tocarlo significa romper ese delicado equilibrio. No hay que operarlo, hay que medicarlo para reforzar esa autocuración y no suprimirla de ninguna manera. Y en los casos en donde el tumor se desboca, crece mucho, y uno ve por los signos que está fuera de control, allí es cuando hay que operar. ¿Y que operar?
¿Sacamos todas las mamas o sólo la mama con tumor, o sólo el tumor y dejar la mama? Cada caso es distinto, pero las herramientas con que cuento, para valorar el caso, son mejores desde la homeopatía.
No los quiero marear, solamente me interesa contarles cómo la homeopatía me ayudó a tener un criterio mas amplio. Además de darme herramientas puntuales, para ayudar a que la cirugía sea menos agresiva. Hay medicamentos para disminuir el stress que produce toda intervención; que mejoran la coagulación de la sangre, o estimulan los mecanismos internos que elevan las defensas, para evitar infecciones, y ayudar a reparaciones más rápidas del tejido dañado por la cirugía. Esto es muy evidente en las fracturas, donde con medicación homeopática correcta se sueldan los huesos mucho más rápido. El árnica es un medicamento homeopático que ya lo están utilizando los cirujanos que no son homeópatas, sobretodo los cirujanos plásticos. También hay remedios para que la anestesia sea menos tóxica y menos peligrosa. En fin, que la homeopatía me ayuda a realizar mi trabajo técnico de cirujano mucho mejor.
Recuerdo cuando me recibí de homeópata allá por el año 1985. Presenté un trabajo en un Congreso homeopático que se llamaba Cirugía y Homeopatía, en donde traté de defender a la cirugía con elementos homeopáticos y en un lugar donde todos eran médicos y veterinarios homeópatas. Luego al año siguiente presenté otro trabajo con igual título en un Congreso de Cirugía y tuve que defender a la homeopatía en un ámbito bien quirúrgico. Les digo que me costó mucho más este segundo congreso. Pero al final, después de tantos años, ya hay varios colegas cirujanos, que usan algunos de los remedios homeopáticos y muchos colegas homeópatas que me derivan las cirugías.
Lo que me da mucho placer.
Hasta la próxima
Salud y alegría.
Jorge S. Muñoz
www.homeovet.com.ar
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