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VENUS La Diosa del Amor


VenusDanzan, se miran, cada uno es sensible a los movimientos del otro, cada cual conoce y cumple su papel. Hay una corriente, un ritmo, una gracia en esa afinidad. Cada uno sabe como retroceder o ceder.
Armonía, equilibrio, belleza, entrega, receptividad, todo es suave, armónico, completo.
Hija de Urano y de Neptuno, Venus la diosa del amor, es libre y abierta, pero también sensible y receptiva.
Su percepción es global. Contempla la totalidad, y esto le da un máximo registro de todo desequilibrio.
El inconsciente colectivo le dio forma de mujer, por eso Venus está asociado con lo femenino.
Una de las imágenes arquetípicas más conocidas es la Geisha.
Mientras el Samurai representa el aspecto marciano o masculino, la Geisha es profundamente femenina: se brinda, se entrega, crea un clima de completud.
Las Musas inspiradoras de las artes, son uno de los mitos de Venus.
La capacidad de recibir inspiración, nace de lo femenino.
A través de la carta natal, podemos observar la capacidad de abrirnos, entregarnos y complementarnos con los otros. Siendo esta cualidad inherente al hombre y a la mujer.
Por eso invocamos que los seres de esta tierra sean inspirados por Venus, la Diosa del Amor, para que abran su corazón a la totalidad.
Deseamos compartir este cuento, dejándoles nuestra semilla.

¿Cómo es tu corazón?
Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó poseer el corazón más hermoso de la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños. Era el corazón más hermoso que hubieran visto.
De pronto un anciano se acercó y dijo:¿por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío? Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y estos habían sido reemplazados por otros que no correspondían, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. La mirada de la gente se sobrecogió, ¿cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron.
El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír. "Debes estar bromeando", dijo. "Comparar tu corazón con el mío… El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor".
"Es cierto", dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo… Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido". "Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza que algún día tal vez regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?".
El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior...
Y el tuyo ¿cómo es? "El boulevar de la vida, Pablo Mckinney".

Flavia Sena - Ana Lía Agulló
Astrólogas
lamatriz4@hotmail.com

 

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