¿Por
qué cree Ud. que a las salamandras las asociamos
con el fuego? ¿Y por qué los duendes
son considerados tan trabajadores que hasta se ha
acuñado la frase "trabajar como enano"?
Así
como existen seres superiores a nosotros, otro batallón
de seres de corrientes de vida inferiores trabajan
en las sombras, invisibles, para sostener la vida
en la Tierra. Son los espíritus de la naturaleza:
fuerzas cósmicas, energías básicas
creadoras muy poderosas e invisibles al ojo humano,
que constituyen una verdadera fuente de poder, y viven
en dimensiones de vida paralelas, no accesibles a
los sentidos físicos humanos. Su misión
es trascendental: ayudaron a crear el planeta y sus
cuatro elementos (aire, agua, fuego y tierra) mucho
antes que el hombre apareciera sobre él. De
allí su nombre: elementales. Se dividen en
distintos grupos que manejan cada uno de los 4 elementos,
y hoy siguen trabajando para crear y sostener la vida
en la tierra.
Teofrastus
Bombastus Von Hohenheim, también llamado Paracelso,
uno de los médicos más famosos en Europa
en el siglo XVI, publicó en 1591 una obra inmensa
que abarcaba tratados médicos, alquímicos,
filosóficos y teológicos, incluyendo
"El libro de las Ninfas, los Silfos, los Pigmeos,
las Salamandras y demás espíritus".
En este libro se inspiraron Goethe, los hermanos Grimm
y Heine para realizar sus obras, protagonizadas por
estos seres elementales de la naturaleza, a quienes
comúnmente se representa como figuras humanizadas,
vestidas de manera extraña y rodeados de mucho
misterio.
La
principal herramienta que poseen los elementales es
el poder. De él se alimentan, y lo utilizan
para dar vida y dominar a los 4 elementos: hacen crecer
las plantas y germinar la tierra, mueven las olas
del mar y encauzan las corrientes marinas y de aire,
y controlan el fuego, tanto el que viene de los rayos
de las tormentas eléctricas como del fondo
de la tierra. El poder es su razón de existir,
y viven en parejas heterosexuales sólo para
intercambiar poder. Uno debe darle al otro el poder
que necesita; de lo contrario, se deshace la unión
y cada uno busca otra pareja que sí pueda nutrirlo
del poder necesario.
Los
elementales se mueven con un tipo de vibración
muy rápida y eléctrica que les permite
trasladarse de un lugar a otro a la velocidad de la
luz. Sin embargo, y aunque sus cuerpos estén
formados por manifestaciones de energía no
estrictamente físicas o materiales, los estados
vibratorios intermedios entre la energía invisible
y la materia visible los hace visibles al ojo humano
cuando se rebasan estas fronteras energéticas
de "arriba" a "abajo".
Normalmente,
los elementales tienen su parte más densa o
"cuerpo" en el Plano Energético,
pudiendo en condiciones favorables corporizarse en
las zonas etéricas donde se mezclan la energía
-sin forma perceptible por nuestros sentidos- y la
materia, cuyas características son evidentes
y fácilmente registrables por los sentidos
humanos. Es por ello que los elementales tienen como
propiedad una plasticidad mucho más "veloz"
que la nuestra, siendo sus formas más inestables
y dinámicas. Cuando esas formas se lentifican
es cuando se corporizan y es más fácil
verlos, bien por factores naturales o por la voluntad
de quien quiera verlos, voluntad que ha de ser fuerte
pero no agresiva, pues cualquier inestabilidad repercute
en los espíritus de la naturaleza y los ahuyenta
hacia sus "refugios" energéticos
y a los juegos ópticos propios de su extraordinario
poder, para disimularse en los mismos elementos naturales
en que habitan.
Albañiles celestiales
Las enseñanzas esotéricas más
antiguas ya reconocían a los elementales como
espíritus de la naturaleza conectados directamente
con los cuatro elementos que rigen al planeta tierra.
Cuando la tierra era sólo una masa incandescente
y sin vida, los elementales ya estaban presentes planeando
la construcción y la vida futura, como albañiles
a cargo de los Espíritus Superiores y Arquitectos
Cósmicos que diseñaban y ejecutaban
la obra del Creador. Sólo hacía falta
que se estableciera el orden para que finalmente,
empezara el proceso de evolución y vida sobre
el planeta tierra. Y fueron los elementales los encargados
de armonizar las condiciones básicas para la
aparición de los distintos reinos de vida en
la tierra.
Las
salamandras -elementales del fuego- cuidaban la masa
de gases radioactivos presentes en el planeta y la
materia incandescente que debía ir sedimentándose
y enfriándose de a poco, para que la tierra
en formación pudiera ser habitable. Los silfos
-elementales del aire- cuidaban de la evolución
de esos gases tóxicos, para lograr el equilibrio
químico y encauzar los violentos vientos y
tormentas nucleares que azotaban al planeta en formación.
Cuando
los gases se hicieron líquidos y cayeron sobre
el planeta en forma de gotas de agua, lluvias y tormentas
violentas inundaron casi toda su superficie y aparecieron
las ninfas y nereidas, elementales del agua. Su misión:
quitar las materias densas y pesadas que aún
había en suspensión, y controlar el
curso de las aguas...
Cuando
el planeta comenzó a enfriarse y a estabilizarse,
ya estaban presentes los gnomos, duendes y hadas -elementales
de la tierra- a fin de armar los primeros esbozos
de arbustos y piedras. Daban origen a todo lo que
germinaría después, con el trabajo de
millones de años. Continuará
Alejandra Bluth Solari
www.andesenio.net
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