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Protege
el hígado, cuida la piel, alivia el insomnio,
los problemas de respiratorios, suaviza la garganta
y ayuda en la recuperación de las anemias.
Es un alimento para chicos y personas mayores. Es
ideal para endulzar y cocinar. Y es rica, muy rica...
para la correcta alimentación.
Hace
unos años en oportunidad de unas vacaciones
que pasamos en la playa, en una tardecita de mate
y descanso, de pronto, un enjambre de abejas que no
supimos de donde llegaron se posó en nuestra
sombrilla. Sí, nuestro asombro no tenía
límites y debimos esperar a última hora
que, tampoco sabemos por qué partieron a posarse
en un poste cercano.
Seguramente,
era toda una colmena que seguía a una reina
nueva o, a la que ya otras no reconocían como
tal. Siempre me llama la atención el trabajo
de una colmena, el perfecto funcionamiento de un sistema,
donde cada individuo cumple su función y ocupa
el lugar que le corresponde y aunque me encantaría
conocer mas de cerca el increíble mundo de
las abejas, mi respeto (temor al aguijón) hacia
esos diminutos animalitos, que de modo tan perfecto
nos brindan su alimento, uno de los mejores que produce
la naturaleza, hace que me dedique a saber a través
de lo que otros han escrito y visto.
La miel es rica en vitaminas, sales y minerales múltiples.
En primer lugar es un alimento vivo. Un producto totalmente
natural, elaborado por las abejas a partir del néctar
y del mielato de las flores, que luego de un proceso
guardan en las celdillas de la colmena y la sellan
con cera. Así, ya está lista para usar,
la miel es muy digerible y mucho más beneficiosa
que el azúcar común en la vida diaria.
Por otra parte, es un excelente reconstituyente energético
para los niños y los ancianos, protege el corazón,
mejora la circulación, las enfermedades reumáticas,
la anemia y las afecciones respiratorias. Acusada
injustamente de “engodante”, la miel es
natural, sabrosa, y sobre todo muy rica en propiedades
para la correcta alimentación diaria.
Un poco de historia
La miel era utilizada por los pueblos milenarios
de Oriente. Para poder transportarla, la mezclaron
con frutas secas y huevos: como turrón.
La Argentina es el 3ª exportador de miel del
mundo, después de China y EEUU.
La miel se clasifica por zonas, sobre todo por los
sabores. Las hay cítricas, de eucalipto, aromo,
floral, etc. Y hay una ecológica. Esta última
se obtiene en microzonas donde el suelo no ha sido
tratado con agroquímicos.
La miel de abeja se compone de fructosa, glucosa y
agua en proporciones varias. Contiene varias enzimas
y aceites. Por medio de un fermento las abejas transforman
la sacarosa (azúcar de las flores) en fructosa,
que es directamente asimilable por el organismo. Su
color y sabor dependen de la edad de la miel y de
la fuente del néctar. Las mieles de color claro
suelen ser de mejor calidad. Se dice que los diabéticos
pueden consumirla moderadamente. Contiene fósforo,
calcio, cobre, magnesio, azufre, cloro, potasio, cinc
y otros minerales y un poquito de vitaminas A, E,
K, B2 y PP. También se le han descubierto sustancias
que inhiben la proliferación de microbios.
Por esta razón dura mucho tiempo sin alterar
su calidad.
Para
que sirve la miel
Ha sido utilizada para realizar curas periódicas
que mantienen el organismo en buen estado, favoreciendo
la curación de infecciones, enfermedades prolongadas
y malestares digestivos. La cura se realiza tomando
una cucharada de miel en ayunas durante un mes. Se
puede tomar mayor cantidad acompañada con un
té de tomillo o limón. Siempre recuerdo
que estos tratamientos, aunque naturales, son ideales
bajo la supervisión del médico de cabecera,
que nos conoce y sabe lo que nos viene bien.
CATARRO
Y OTROS MALES RESPIRATORIOS: Es un calmante descongestivo
del aparato respiratorio, preventivo por su acción
antimicrobiana.
SUAVIZANTE DE LA GARGANTA: Para dolores, inflamaciones
de la garganta, ronqueras, amigdalitis e inflamación
de las encías. Se entibia a baño de
María con jugo de limón y luego se le
agrega un té de Llanten o Jaramago y se toma
despacio, pues al pasar por la garganta la desinflama.
CONTRA LA FIEBRE Y EL CATARRO: Se aconseja en jarabes.
Encontré dos formulas: una del libro “Virtudes
curativas de la miel y el polen”, de Jorge Sintes
Pros, que dice: Hervir 125 gramos de semillas de lino
en una bolsita de tela, en ½ litro de agua,
durante 15 minutos. A la decocción agregar
el jugo de tres limones y 350 gramos de miel. De efecto
bactericida y calmante de la inflamación, se
puede utilizar varias veces por día. La miel
es un excelente conservante, pero por precaución,
hiérvalo una vez por semana si no lo consumió
en su totalidad.
El otro de las recetas del arcón de mi abuela.
Poner a hervir 8 higos secos y media manzana con cáscara,
cortada en cuatro, en ½ litro de agua y 250
gramos de miel de buena calidad durante 15 minutos.
Dejar enfriar y colar. Usarlo también varias
veces al día, tomar la misma precaución
de hervirlo.
PREVENIR
EL RESFRIO: una cucharada de miel, una de jugo de
limón, un diente de ajo machacado, disolver
en un vaso de agua tibia, tomar todos los días.
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