Cuando
EL Divino Creador insufló su HALITO de VIDA
en el cuerpo hecho del polvo de la tierra (Ge.2:7),
el hombre devino Alma viviente. Esto es, Vida Divina
morando en un vehículo material. Revestido
así de materia, el soma o cuerpo llegó
a significar en los antiguos misterios una prisión
o sepulcro ( "sema") el cual en la tradición
mística de la Caballería Cristiana,
es considera "santo" o sagrado, porque
es morada del Logos que se hizo carne y habitó
en nosotros (Jn.l:14).
En el sentido microcósmico, el Santo Sepulcro
es nuestra personalidad que guarda en su seno la
Chispa Divina que pugna por manifestarse. En el
Sendero del Conocimiento aprendemos que esta manifestación
requiere, en primer lugar, el "Katar",experiencia
que implica ingresar en el silencio purificador,
para vaciar y limpiar nuestra conciencia de todos
los objetos engendrados por la ignorancia de nuestra
mente material. En segundo lugar, es necesario atreverse
a VER lo que verdaderamente somos, más allá
de las ilusiones, falsas creencias y revestimientos
culturales. Este proceso se expresa en la imagen
de remover la pesada roca que obstruye la entrada
del sepulcro e impide la manifestación del
Poder que yace en el interior. Esta es precisamente
la Misión a la que se consagra la Caballería
cuando El Caballero se compromete en su iniciación
a luchar para liberar el Santo Sepulcro, a fin que
deje de ser vivido como una prisión y se
convierta en templo y tabernáculo del Pneuma
Sagrado.
Por
esta razón, la Gnosis nos enseña reiteradamente,
a lo largo de nuestro peregrinaje por el Sendero
de los Misterios, a discernir la morada del morador.
De modo que cuando nos percatamos de nuestro linaje
Divino, rueda la roca y el Poder Inmanente se revela
desde la interioridad como Conciencia Crística.
Esta experiencia transmutadora es nuestra ANASTASIA,
es decir, nuestra resurrección, como resurgir
y despertar del mundo de las sombras de muerte,
de la ignorancia y el temor. Esta vivencia de la
ANASTASIA implica un salto cualitativo en nuestra
evolución, pues nuestra personalidad, purificada
y liberada del dominio de la ignorancia simbolizado
por el "Hades" y el "Melanos",
es desde ese momento, la Tierra Santa que ha sido
definitivamente conquistada.
Estrechamente vinculada con esta enseñanza
se encuentran otras expresiones simbólicas.
En una de ellas, la personalidad humana es considerada
en este proceso transformador como el "UTERO
ALQUIMICO", en el cual es concebida, gestada
y dada a luz una Nueva Conciencia como el "Filius",
esto es, la conciencia de Hijo de Dios. En otra
forma simbólica, ese Poder Espiritual que
anida ignorado y dormido en la personalidad no iluminada
por la Gnosis liberadora, es el "Tesoro Escondido"
que puede ser hallado por el buscador sincero siguiendo
las indicaciones contenidas en una fórmula
iniciática contenida en el acróstico
"V.I.T.R.I.O.L.". En este Tesoro se encuentra
la "Piedra Filosofal" que tiene el poder
de transmutar la materia burda en oro fino. Esto
significa en la Alquimia Mística, que la
conciencia material del hombre "Hílico"
es transmutada en la conciencia espiritual del hombre
"Pneumaticós".
Prof.
Carlos A. Papaleo
Lic. En Filosofia y Psicología
Especialista en Psicología Religiosa
carlospapaleo@arnet.com.ar