| La comida debe venir en ayuda de la digestión
y no contrariarla. La cocción en las ollas
a presión, que se produce a una velocidad récord,
disloca los principios nutritivos y destruye irremediablemente
las vitaminas, consumiendo de esta forma alimentos
sin vida.
Veamos a continuación las cualidades de algunas
verduras:
Repollo: es una especie de panacea. Así, Alain
Rollat escribe que “fortifica, corta el camino
a los microbios, purifica el conjunto del organismo,
regulariza el trabajo del estómago, del hígado,
del intestino, equilibra el sistema nervioso, calma
los dolores gástricos e intestinales, favorece
la regeneración celular, etc.”
Añadamos que es insuperable contra los dolores,
reumatismo y artrosis, al mismo tiempo que da cuenta
de las ronqueras más rebeldes.
¿Cómo aprovechar tales beneficios? Comiendo
repollo, naturalmente, y de ser posible crudo. Cocida,
esta preciosa verdura conserva aún una gran
parte de sus cualidades, y se puede recuperar una
voz clara tomando algunas tazas de su caldo.
Si se trata de terminar con un reumatismo rebelde,
se empleará una cataplasma de la cual Vincent
d'Auffray da la receta en su libro titulado Guide
pratique des plantes medicinales: “Retirar del
repollo las grandes hojas exteriores, pasarlas un
instante por agua, retirar y aplanarlas con una botella
o un rodillo. Colocar varias hojas una sobre otra
para formar una cataplasma, tras haberlas empapado
de nuevo en agua muy caliente”.
Hinojo: Egipcios, griegos y romanos lo incorporaban
ya a sus preparaciones culinarias, tanto por el sabor
que les proporciona como porque: “Purga el estómago,
aumenta la vista, de la orina fácilmente provoca
la salida. Y del fondo de los intestinos hace salir
los vientos”; como dirán más tarde
los doctos médicos de la escuela de Salerno.
Sus tallos pueden servir para confeccionar sabrosos
gratinados, aunque pueden también presentarse
simplemente como guarnición para un pescado.
Sus semillas también son preciosas. Cocidas
con leche, permiten confeccionar una tisana que resuelve
todos los empachos gástricos o intestinales.
En decocción, eliminan las migrañas.
Chauchas: las chauchas secundan la acción del
hígado y del páncreas. Las vainas, tras
haberlas desgranado, secas y hervidas en agua, permiten
obtener una bebida muy diurética que soluciona
todas las dolencias de los riñones.
Jean Michel Pedrazzani
De: Los remedios de la abuela
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