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Los
Mapuches han logrado una sabiduría o cosmovisión
que entiende que si se lucha en contra de la armonía
de un ecosistema, se pierde.
La gente es parte de la tierra. Todo lo que ella hace
a la tierra se lo hace finalmente a sí misma.
Los seres humanos introducen en la tierra, ecosistemas
monodiversos, por ejemplo las plantaciones agroindustriales
de ciertas especies arbóreas, en general exóticas,
para satisfacer la demanda del mercado de estos productos
y sus subproductos. Los monocultivos implican una
pérdida masiva de diversidad biológica
y de valor paisajístico, implican el secado
de los cursos de agua y la pérdida de humedad
de los suelos, elevan los riesgos de plagas y disminuyen
la variabilidad genética de los ecosistemas.
El pueblo Mapuche, convive desde tiempos milenarios
con ecosistemas naturales y biodiversos, porque sabe
que es la única posibilidad de que sean sustentables.
Ellos saben que su vida depende de este tipo de ecosistemas.
La imposición de plantaciones industriales
es un círculo vicioso que ha, entre otras cosas,
propiciado la vulnerabilidad del paradigma de Mapuche.
Es un concepto errado hablar de “bosques de
pinos”, porque las plantaciones de pinos son
verdaderos “desiertos verdes” que no acunan
en su seno otras vidas. Un bosque verdadero está
siempre en equilibrio dinámico y la multiplicidad
de vidas o biodiversidad (itrofil mogen, que se puede
traducir como el “derecho de todas las vidas
a la vida”) es condición esencial para
su existencia. Una plantación industrial agota
el agua; la falta de agua pone en vulnerabilidad los
ecosistemas; esto genera pobreza y la pobreza migración.
La migración golpea a la cultura.
Las Mentes de Gregory Bateson:
Este gran biólogo, que consideraba los muchos
campos que investigó (antropología,
epistemología, psiquiatría, cibernética)
como ramas de la biología, bregó toda
su vida por descubrir principios comunes de organización
en el universo, o como él decía, encontrar
“la pauta que conecta”. Su pensamiento
abrió la puerta a la comprensión de
la naturaleza de la Mente como fenómeno sistémico
y se convirtió en uno de los primeros intentos
exitosos de la ciencia por superar la división
cartesiana entre mente y cuerpo.
Bateson desarrolló el concepto de que siempre
“Hay Mentes dentro de las Mentes”. Un
ser humano es una Mente, pero al momento que levanta
un hacha y comienza a cortar un árbol, es parte
de una Mente mayor. El bosque que lo rodea es una
Mente aún mayor y así sucesivamente.
En esta serie de niveles, el tema es la homeostasis
de la unidad mayor. Así, la “persona”
o el “organismo” debe ser visto como una
mente integrante, NO como una unidad independiente.
Para Bateson, no hay un “sí mismo”
que está cortando un árbol “allá
afuera”; más bien se está realizando
una relación de información en un circuito
sistémico... Una Mente formada por muchas mentes...
Nosotros somos parte de una mente mayor junto a la
mente del árbol.
Bateson sostiene que el ego individual es sólo
el aspecto visible del “sí mismo”
mayor. Insiste en que esa parte nunca puede conocer
la totalidad, sino sólo ponerse a su servicio,
si prevalece la sabiduría. Para Bateson cualquier
falta de sabiduría sistémica será
siempre castigada.
Si los ecosistemas monodiversos de mercado ganan la
batalla contra los ecosistemas biodiversos; peligra
la supervivencia del pueblo Mapuche. Si peligran los
bosques, peligra la mente total.
Agencia
de Noticias Adital
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