Existe un Principio Hermético que se halla en la base misma de todo desarrollo astrológico. No olvidemos que esta es la primera de las tres Ciencias Herméticas, siendo las otras dos la Alquimia y la Teurgia.
Este Principio al que nos referimos y al que se designa a menudo como Principio de la Naturaleza Mental del Todo, es de muy gran alcance y no corresponde desarrollarlo aquí. Lo que si debemos subrayar como consecuencia de importancia para lo que sigue es la Ley del Ternario (o de la Tríada), la que afirma:
Cada forma expresa una fuerza y entraña una idea,
cada fuerza responde a una idea y genera una forma,
cada idea despierta una fuerza y forja una forma.
En algunos textos se prefiere con razón hablar de "mediador plástico" en lugar de fuerza (lo que es más correcto) pero la idea implícita es, desde luego, exactamente la misma.
Cuanto existe se origina en una idea y surge como forma a través de lo que la expresa, materializa y concreta, es decir un imprescindible e insoslayable mediador plástico que construye o genera a la forma física expresada.
Para dar un ejemplo simple, una máquina existe primero como idea en la mente de su inventor. Luego se concretará por medio del esfuerzo de ese inventor y, eventualmente, el de otros técnicos que realizarán proyectos, planos, prototipos y ensayos. Esta será la etapa del mediador plástico. El resultado final será la máquina en sí, la que será la forma expresada o material.
Así como hemos elegido una máquina como ejemplo, podríamos haber escogido un libro o una casa o tantas otras cosas. El proceso que debe atravesar una idea para llegar a ser forma material expresada es siempre el mismo.
Si aceptamos ahora otro tradicional Principio Esotérico que afirma que lo visible y material es imagen y representación de lo invisible y metafísico, fácil será llegar a la conclusión de que cuanto existe en este mundo y en el Cosmos entero preexiste como idea en la Mente de Dios. Este segundo Principio es, en realidad, una consecuencia lógica de postular la Armonía Universal y Total. Esta Armonía nos expresa la concordancia y analogía de formas que existe entre todos los planos de existencia y todos los estados del Ser.
Pero, precisamente por aplicación del Principio mencionado, llegamos a la conclusión de que cada ente o forma manifestada o material y visible es símbolo y representación de su contraparte invisible o inmanifestada. El mundo pasa así a ser, como señalara con lucidez Salustio, un OBJETO SIMBÓLICO. Y es menester además coincidir con Jules le Bêle en cuanto que cada objeto manifestado es un signo natural y sensible de una verdad en el orden metafísico. Es un Principio fundamental del Esoterismo Tradicional que, a partir de esto, debemos elevarnos en el Conocimiento pasando (por medio de una suerte de inducción trascendental) de lo visible a lo invisible pues esto se posibilita precisamente por la Ley de Analogía y Correspondencia que es, en suma, la expresión de esa armonía universal y total de la que después nos ocuparemos. Y el estudio de los símbolos es la vía natural e insoslayable para lograrlo, especialmente en Astrología.
Dr. Spicasc
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