Para atraer del Universo aquello que necesitamos, o enviar bendiciones, o deseos de sanación y purificación a personas o al planeta, utilizamos el poder de la palabra en forma de decretos.
Un decreto es un pensamiento poderoso que sale de nosotros investido de poder, crea una forma mental y se une con vibraciones afines en su camino multiplicándose, hasta volver acrecentado al punto de donde partió.
Tenemos que repetir cada decreto 3 veces, una para el cuerpo, una para el alma y una para el Espíritu.
Si realizamos decretos en grupo, el director lo hace en voz alta y el resto de los integrantes los repiten con el pensamiento.
Marta Susana Fleischer
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