Aterosclerosis y Aterotrombosis
La aterosclerosis es una enfermedad que se desarrolla a lo largo de varias décadas. Factores de riesgo como el tabaquismo, la hipertensión arterial, la hiperlipidemia y la diabetes pueden conducir al desarrollo de estrías grasas y placas fibrosas en las arterias. Los síntomas iniciales aparecen en el lecho vascular en el que el proceso aterosclerótico está más avanzado. La presencia de síntomas en un lecho vascular suele indicar la existencia de una enfermedad más extensa, con un riesgo alto de episodios isquémicos adicionales en otras localizaciones. El agrietamiento, la rotura y la fisura de las lesiones ateroscleróticas actúan como estímulos de la activación plaquetaria y de la trombosis resultante. Este proceso se denomina “aterotrombosis”, fenómeno que es la causa subyacente de la mayoría de los trastornos vasculares oclusivos que afectan a personas de edad media o avanzada. El infarto de miocardio se debe principalmente a la trombosis de las arterias coronarias, y la magnitud de la lesión irreversible del músculo cardíaco es proporcional al tiempo que la arteria ha permanecido bloqueada. El accidente vascular encefálico aparece cuando se bloquean con trombos o émbolos las arterias que irrigan el cerebro.
La aterotrombosis supone una carga enorme para los pacientes y sus familias, tanto en términos personales como económicos. La mortalidad es elevada y los supervivientes a menudo están discapacitados, con imposibilidad para trabajar, necesitando de atención médica y de enfermería a largo plazo.
La prevención de los episodios aterotrombóticos (accidente encefálico, infarto del miocardio y enfermedad arterial periférica) beneficiará claramente tanto al paciente individual como a la sociedad. Entre las medidas preventivas, la reducción de la grasa presente en la dieta, la práctica de ejercicio y abandono del tabaco. Los pacientes asintomáticos que son hipertensos, hipercolesterolémicos o postmenopáusicos, pueden necesitar tratamiento además de modificar el estilo de vida para reducir el riesgo de aterotrombosis. Los pacientes con antecedentes sintomáticos tienen un riesgo especialmente alto de muerte o de desarrollar otra enfermedad, por lo que necesitan recibir un tratamiento más eficaz, además de vigilar los factores de riesgo específicos y de recurrir a un médico.
El Crataegus ha sido usado por su efecto benéfico en el tratamiento de la enfermedad cardiovascular, como tónico cardíaco y su uso habitual incluye patologías como la angina, hipertensión arterial, arritmias y falla cardiaca congestiva. Estudios en animales demuestran que, además, los extractos de Crataegus tienen uso potencial como agente antiisquémico, hipocolesterolémico y antiaterosclerótico. Este efecto se debería a una mayor captación por parte de las membranas celulares hepáticas de las moléculas de LDL (colesterol malo), lo cual indica una mayor actividad y número de receptores específicos. Aumenta la excreción de las sales biliares, lo que disminuye la acumulación de colesterol en el hígado, y por último, disminuye la síntesis de colesterol, por parte del hígado.
Dra. Elisa Romio
Farmacéutica
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