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El cuerpo habla hasta cuando duerme


La homeopatía observa las posiciones del sueño porque son actitudes instintivas de refugio o de agrado muy ricas en sentido.
Dormir boca abajo podría ser objeto quizá de un análisis freudiano.
Para algunos se trata de una posición de comodidad buscada por las personas propensas a cólicos de tránsito rápido y doloroso.
Dormir sobre el lado izquierdo produce molestias en el corazón para algunos, o sueños de muerte a otros.
Las personas autoritarias y exigentes, cuyo bajo vientre es muy sensible, abren las piernas.
Algunas personas hablan durante la noche, otras gritan durante el sueño (buena señal de parasitosis en el niño, acompañado de bulimia, de despertar huraño y despavorido por la mañana).
Algunos se agitan durante el sueño, como que persiguen febrilmente los asuntos del día.
Algunos se levantan y caminan. El sonambulismo define estructuras frágiles que se realizan en el inconsciente.
Rechinar los dientes durante la noche es frecuente en los estados agudos o parasitarios; pero es una situación de defensa en las personas ansiosas, meticulosas, que guardan todo para ellas y condenan su boca al secreto, y en los que se agitan durante el día, que contraen sus defensas musculares durante la noche.
Despertarse de noche es un accidente fisiológico o bien una angustia puntual, pero el estado del yo al despertar es un cúmulo de informaciones.
Los hepáticos son generalmente muy irritables. La laboriosa puesta en marcha del circuito biliar les vuelve huraños, silenciosos, de malhumor. Su despertar debe ayudarse durante la primera media hora mediante un silencio sigiloso, para evitar una explosión hostil y enfados particularmente violentos, desprovistos de cuidado en el lenguaje.
El estado general al despertar está a menudo invadido por la ansiedad: todas las desesperaciones oscuras del comienzo del día tienen un sentido fisiológico.
Personas propensas a enfermedades circulatorias se despiertan cansados, descorazonados y sin meta. Algunos tienen un miedo existencial permanente. Otros deben volver a encender poco a poco una llama que la víspera era brillante.
Los cardíacos tienen un mal despertar, especialmente en los períodos de equinoccios, en que se pone a prueba su adaptación precaria.

Dr. Roland Sananés
De: Lenguaje del cuerpo y homeopatía

 

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