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Mientras escribo, cae la nieve en Pillán Mahuiza, el cielo gris nos cubre de silencios, y los cipreses engalanados de blanco nos observan como testigos milenarios. Recuerdo que el Wiñoy pasado lo celebramos solos en la comunidad, y que nos tocó ir a la casa de mi lamién Evis, cargando el colchón y los abrigos para pasar la noche, mientras caminábamos en una noche tan clara que simulaba el día, con una luna preñada de plata, redonda como un tupu, al acercarnos me emocionó ver el fuego, y oír la trutruka y el kulxun, pensé entonces, que todos los intentos genocidas de los estados, tanto argentino como chileno, para eliminarnos y borrar la memoria colectiva de nuestro pueblo, habían fracasado porque en ese instante, tras mas de quinientos años de resistencia en todo el territorio mapuche, nos reuníamos en ese día especial para nuestra naturaleza a celebrar el retorno del sol, comenzando allí el ciclo que vuelve.
Que significativo resultaba para mí celebrar el Wiñoy Xipantu en una tierra recuperada, arrancada a los represores hace 7 años atrás, allí estábamos solos, pero sintiéndonos acompañados por los pu newen (por las fuerzas de la naturaleza) y por los espirítus de nuestros kuifikeches (antepasados).
Felices de haber defendido durante ese ciclo la vida del río de las malditas represas con que pretendían aniquilarlo, allí estaba nuestro hermano río, frente a nuestros ojos corriendo límpido y veloz, seguro de que hallará en nosotros unos fieles guardianes que evitarán el crimen.
Comparar al Wiñoy Xipantu con el año nuevo mapuche es atribuirle concepciones del tiempo ajenas culturalmente a nuestra visión, es resignificarla y tratar de interpretarla desde la mirada occidental, el tiempo para nosotros es circular, no tiene principio ni fin, por ello asumimos de manera natural la muerte, es una forma de continuar la vida en otro nivel de existencia.
En el Wiñoy Xipantu no solo festejamos el retorno del sol sino también renovamos nuestro compromiso como guardianes de la tierra con las fuerzas de la naturaleza, lo hacemos con purruntun (danzas), tahiel (cantos sagrados), ofrendamos a la mapu, con nuestra rogativa.
En el mundo mapuche nada es indivisible, por eso espiritualidad, territorio, lucha, dignidad son una unidad de pensamiento y acción.
...El 14 de Febrero de este año acompañamos un hecho histórico, la recuperación de tierras usurpadas por Benetton, ahora en manos de la comunidad mapuche Santa Rosa Leleke, en la provincia de Chubut. Allí están nuestros lamguén plantados en sus derechos ancestrales fortalecidos por los pu newen y acompañados no solo por nuestro pueblo, sino por muchísimos compañeros de todo el mundo que han encontrado en esta lucha un ejemplo de fortaleza y dignidad. También nos indigna como la justicia argentina nos persigue cada vez que en la practica reafirmamos nuestro derecho ancestral, pretende cercenar y boicotear la vida de la comunidad prohibiéndole hacer fuego, impidiéndole construir, y de este modo mejorar su calidad de vida, en días donde al intenso frío hay que responderle con una casita abrigada y un fogón encendido todo el tiempo. ...En Neuquén, la Comunidad de Longko Purran, defiende la vida contra un monstruo gigante con tentáculos que succiona la sangre negra de la mapu, contaminándolos, sembrando enfermedad y muerte, las petroleras avanzan en su saqueo sobre la tierra de nuestro pueblo, la comunidad denuncia, pero la justicia ensordece, sin embargo con toda nitidez entiende las mentiras en inglés de la Apache Company, y los judicializa.
...Las comunidades mapuches pagan el altísimo costo del confort de las grandes ciudades, la tan apreciada calefacción se traduce en una nube negra de muerte sobre la vida de nuestro pueblo, la grotesca imagen de pobreza y miseria en el que se encuentran sumergidas las comunidades mapuches del centro y norte de Neuquén, en el subsuelo mas rico del país, refleja los abismos sociales con que se expresa este modelo de desarrollo capitalista y depredador.
...Los mapuches sabemos muy bien los costos altísimos que se pagan en la lucha por el derecho a habitar, porque de eso se trata cuando peleamos por la tierra, no es una cuestión de propiedad o de especulación inmobiliaria, cuando denunciamos los mega proyectos extractivos, saqueadores y contaminantes, no es por ignorancia o porque, como dicen los mediocres funcionarios de turno, "nos oponemos al desarrollo", nos oponemos sí, a este modelo de desarrollo, y defendemos un modo de habitar el mundo que heredamos de nuestros antepasados, por eso recuperar nuestra memoria milenaria, nuestras celebraciones y preservarlas para nuestros hijos, perpetuándolas, ya que si La Gente de la Tierra vive como tal, el planeta tiene una oportunidad.
Moira Millán
Com. Mapuche Pillán Mahuiza
tierra@riseup.net
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