El hombre como sistema solar |
Nuestro sistema solar está compuesto por los planetas que giran alrededor del sol, y existen en él cometas, meteoros, planetas menores o asteroides y los 9 planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, con sus satélites.
Cuando estudiemos sus diferentes niveles de irradiación y composición y como consecuencia, los diferentes niveles de incorporación, podremos así ir creciendo en la espiral de aprendizaje. Conoceremos un movimiento natural, generado por la foto del cielo plasmado en la tierra por la hora de nacimiento, el momento de encarnación (donde cada ser humano encarna y como consecuencia de esto aparece la carta natal, el ascendente y a partir de éste cada uno de nosotros viviremos de una forma determinada esas energías). Luego esta carta estará teñida de todas las manifestaciones psíquicas familiares y sociales, que se manifiestan con cada uno de estos movimientos.
Hablamos de 10 planetas, incorporando en este recorrido a los denominados planetas personales, a los que son integrados el sol (una estrella) y la luna (satélite de la tierra) a pesar de no ser en sí mismos planetas, pero su irradiación es muy importante para el ser humano, ya que habla de su pasado o cuerpo mental (la luna) y su identidad (el sol)
Los otros planetas son Mercurio, Venus, Marte (la Tierra no es tomada en cuenta desde lo astrológico ya que nosotros miramos desde ella), denominados planetas personales. Luego deberíamos incorporar a Júpiter y Saturno, los cuales serían planetas intermedios ya que estarían ejerciendo de puente entre la personalidad y otros niveles superiores de conciencia. Podríamos decir que ambos son planetas que nos ayudarán a incorporar niveles más allá de lo personal, y se encuentran ubicados entre el Sol y Urano, que es el primero de los 3 planetas restantes denominados transpersonales o transaturninos. Son los últimos tres planetas descubiertos, los más alejados de la Tierra, (cuanto más lejanos se encuentran, su movimiento es más lento y su incidencia es menos personal). Su irradiación influye a un nivel que irá más allá de la conciencia personal, generando por su lento movimiento los denominados ciclos de influencia o aprendizaje, ya que al estar tan alejados de la Tierra su incidencia, aunque cada vez mayor, es considerada todavía como un movimiento reconocido más a niveles de conciencia superior y/o a niveles de humanidad, que sobre el inconsciente personal de los seres humanos, por lo cual incide sobre todo a niveles de inconsciente colectivo. Cada uno de estos planetas generan una irradiación que tiene que ver con la función que ejercen, generando diferentes formas, gestadas en sí mismas por estas irradiaciones. Por lo tanto hablamos de 10 energías o planetas.
Cada uno de nosotros es en sí mismo un sistema solar y si tratamos de ver y vernos como un paralelo del mismo podremos ver como el sistema solar.
Cada planeta genera una irradiación que llamaremos energía y ésta será reconocida en diferentes niveles de conciencia, permitiéndonos cada uno de ellos incorporar esa parte necesaria energética para lograr el Ser, e incorporar el sistema solar en nosotros:
El Sol (nos da identidad y centro), la Luna (emoción, nutrición y memoria), Venus (la apertura amorosa), Marte (la acción), Júpiter (la expansión), Saturno (los límites o aprendizajes estructurales).
De la misma forma que reconocíamos nuestras dificultades para entender los diferentes niveles de cada signo en nosotros y saber que somos los 12 signos del zodíaco, que se manifiestan permanentemente en nosotros de diferentes formas, los planetas serán tal vez más fáciles de reconocer en sí mismos, al realizar una profunda observación. Pero lo que habrá que investigar serán nuestros diferentes niveles de incorporación de los mismos.
Mónica Ganem
Astróloga
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| Edición
Impresa |
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| convivir Marzo 2011 |
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